


La actual temporada ciclónica en el Caribe está siendo muy activa. Gustav no acaba de disolverse en Estados Unidos, Hanna castiga al Caribe y amenaza la costa este estadounidense mientras otros dos huracanes están formándose en el Atlántico: Ike a punto de convertirse en huracán y Josephine naciendo cerca de las costas africanas de Cabo Verde pero enfilando hacia el oeste. En dos semanas más de 200 personas han muerto en la región causa de los desastres naturales.
Gustav sigue descargando lluvias, formando tornados en el centro de Estados Unidos y ya como depresión tropical sus bandas se extienden hasta las cataratas del Niágara.
Para Cuba ha sido el más devastador en 50 años. Arrasó la Isla de la Juventud y Pinar del Rio con daños materiales incalculables.
Los cubanos en este momento se avocan a la recuperación pero sus meteorólogos siguen muy atentos las intenciones de Hanna, Ike y en menor medida Josephine.
Hanna amenaza a la mayor de las Antillas. Un poco desorganizada, la octava tormenta tropical de la temporada que se extiende de junio a noviembre, lleva vientos de unos 100 kilómetros por hora y una extensa área nubosa que descarga insistentemente aguaceros sobre las islas caribeñas.
Hanna podría convertirse de nuevo en huracán mientras enfila hacia el norte. También Ike, que está a punto de alcanzar vientos de 119 kilómetros por hora mientras avanza hacia La Española (Haití y República Dominicana) y la costa central de norte de Cuba.En cuatro meses se han formado diez tormentas tropicales en el Atlántico y de ellas cuatro se convirtieron en huracán. Antes de noviembre al menos habrá otras 8 o 10 más.
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